UN VESTIDO NEGRO – Documental de Álvaro Buela, sobre Alberto Restuccia.
Proyecto en desarrollo
Dirección: Álvaro Buela
Guión: Álvaro Buela & Martín Barrenechea
Producción: AutoCine & Cinekdoque
Producción Ejecutiva: Federico Veiroj
Director de Fotografía: Arauco Hernández
Director de Sonido: Daniel Yafalián
Arte & Vestuario: Paula Villalba
Montaje: Álvaro Buela & Martín Barrenechea & Nicolás Branca
País de Origen: Uruguay
SINOPSIS:
Un vestido negro es el retrato cinematográfico de Alberto Restuccia. El documental, como género, expande sus límites para consturir un leguaje propio donde se amalgama la biografía del personaje, su extensa trayectoria en el teatro independiente y su presente vital, en el que atraviesa una transmutación de género sexual. Es, por ende, un retrato “multifocal”, interactivo, transgenérico, construido a partir de materiales diversos y destinado a captar la compleja esencia de una figura fundamental del teatro y la cultura uruguayos de los últimos 50 años. Imágenes de archivo, entrevistas actuales, dramatización de escenas de su historia, registro de situaciones domésticas: todo confluye en un discurso unívoco, flexibe y poético, conformando el “retrato en acción” de un artista integral.
EMPATÍA Y ENTROPÍA por Alberto Restuccia:
La sensación que recibo filmando con el director Buela es la de empatía, que significa “sentir con”, a diferencia de simpatía, que significa “sentir por”. Hemos conectado desde el principio y hay un clima de armonía que me permite abrirme totalmente para este documental. También siento el concepto de entropía, que refiere al segundo principio de la termodinámica en Física, que podría traducirse como cierto desorden o desgaste que llevaría al caos y la aceleración, y eso me gusta mucho, pues tiene que ver con mi vida. Experimento tamibén lo de “esse est percipi” (en latín, “ser es ser percibido”), como si yo fuera protagonista y a la vez “testigo” de mi vida. Y eso es porque soy Otro, en este caso Otra: Albertina-Betina-Beti, que viene de Alberto. Eso me hace “parecer” un ser diferente, original. Leon Bloy decía que, en el fondo, no hay un insulto más terrible que a uno lo llamen “original”. Es como si lo hubieran acusado de un crimen. Porque todo puede ser perdonado menos la diferencia. Por ejemplo, un hombre de bien entregaría a su hija a un hombre arruinado, a un asesino, incluso a un proxeneta, con fines económicos. Pero no se la entregaría a un ser original. Es tal el rechazo y el miedo que inspira alguien diferente que ni siquiera el dinero, por venerable que sea a sus ojos, puede hacer nada al respecto.
Así sensibilizo esta película.